¿Qué pueden hacer los trabajadores conscientes con el voto?

Editorial del mensuario Al Pueblo La Verdad N° 134 – Por Ricardo Cohen

Seguramente no votarán por los partidos de la derecha tradicional, ni por las nuevas expresiones, más desembozadamente de derecha, reaccionarias, que agitan la “mano dura” como consigna principal, como lo son el Partido de la Gente, de Novik, o Cabildo Abierto, del ex comandante Manini, rodeado de fascistas y represores de la dictadura. Partidos que plantean un duro ajuste fiscal y reformas reaccionarias, previsionales y de las leyes laborales. Seguramente tampoco votarán al Partido Independiente, de Mieres, también abiertamente derechizado.

Seguramente, las decenas de miles de trabajadores, estudiantes, intelectuales conscientes y más avanzados políticamente  que tiene nuestro pueblo, comparten esta visión pero también  están desconformes, y hace rato, con el gobierno del Frente Amplio, porque han comprobado en estos casi 15 años que lejos se estuvo de cumplir con un programa liberador comprometido por décadas y  por el cual también luchamos y seguimos  quienes integramos la Unidad Popular.

Desde el primer gobierno del FA en el 2005 se reafirmaron los compromisos con el FMI y los organismos controlados por el imperialismo, principalmente por el imperialismo yanqui, con el cual se firmaron el TPI y TIFA. Se firmaron TLC lesivos para el país con Finlandia y Chile, un TLC -Mercosur-Israel y recientemente uno Mercosur-UE.

Durante los tres gobiernos del FA se pagó la oprobiosa y usuraria deuda externa, sin cuestionar nada, sin intentar una investigación de su origen ni para que se había usado. Es además un tema tabú en la campaña electoral, nadie excepto la UP, se atreve a tratarlo a pesar de que es una sangría insoportable de unos U$S3.000 millones de dólares al año, por intereses y amortizaciones (equivalente al déficit fiscal del 4,9%) de una deuda que triplicó del FA y sigue creciendo año a año. Estos U$S3 o 4 mil millones de dólares que invertirá el Estado en infraestructura para servir a UPM 2, (tren central, puentes, etc) son más deuda contraída.

La concentración y extranjerización de la economía del país fue gigantesca, en la tierra, los monocultivos, el forestal y el sojero, los frigoríficos y curtiembres, la cerveza, el arroz, el gas, la banca y el sector financiero, el comercio, cadenas de supermercados, etc.

No hubo salariazo. La recuperación de los salarios y jubilaciones por la crisis del 1998-2002, llevó 10 años y se logró por duras y sacrificadas luchas y aun así, hoy la mayoría de los salarios están por debajo de los $23.000 y las jubilaciones por debajo de los 15.000, con una canasta de $86.000. Esto sucedió además con una década de altos precios de las materias primas.

El gobierno se ajustó a la división internacional del trabajo imperialista, por lo que se ha agravado la  reprimarización y la desindustrialización. Esto ha llevado a un salto de la desocupación (9,8 según cifras oficiales), por el cierre de fábricas y empresas, y por la desaparición de miles de pequeños y medianos productores del campo, particularmente los tamberos.

¿Qué hacer con el voto?

La lucha electoral –parlamentaria es parte de la lucha obrera y popular en la medida que la promueve en perspectiva hacia los cambios profundos de la sociedad, que solo pueden conquistarse por una verdadera revolución popular, agraria y antiimperialista, en marcha ininterrumpida hacia el socialismo.

¿Votar al FA por miedo a la derecha?

Tampoco nosotros quisiéramos que vuelvan al gobierno los partidos de la derecha tradicional, es más, incluso  cuando el PCR formaba parte del MPP (1989-2001), a la vez que denunciábamos a la mayoría de la dirección del FA como oportunista, planteábamos que a pesar de ello era necesario apoyar al FA para sacarnos de arriba los gobiernos de dichos partidos. Planteábamos también, que en esas condiciones, había que apoyarlo para que el pueblo todo hiciera la experiencia insustituible de conocer a los partidos de la socialdemocracia y al revisionismo (PCU), que predominan en su dirección, desde el gobierno, en la práctica y calaran su esencia oportunista.

Experiencia en la que estamos desde hace casi 15 años a nivel nacional y 30 a nivel de la Intendencia de Montevideo. Experiencia que nuestro pueblo ha venido sintetizando y que en el 2006, dio nacimiento a la Asamblea Popular, hoy Unidad Popular.

Si hoy tiene más posibilidades la derecha tradicional de ganar las elecciones es fundamentalmente porque el FA ha perdido apoyo en el pueblo y por sus políticas al servicio, oligarquía y el imperialismo, que han continuado y profundizado la explotación de los trabajadores y el pueblo, y los recursos naturales del país.

Votar en octubre, donde se eligen parlamentarios, a los partidos del  “ala izquierda del FA”, que en el parlamento se han disciplinado a la mayoría y al gobierno, y que en el movimiento sindical y social maniatan, dividen y desvían las luchas contra su gobierno, no favorece en absoluto la lucha por los intereses populares.

La Unidad Popular ha hecho un gran trabajo parlamentario al servicio de los intereses populares, justamente por su independencia del gobierno y de la derecha tradicional.

¿Votar en blanco o anulado porque son todos iguales o porque hay que hacer la revolución?

El voto en blanco o anulado se plantea como un voto de castigo al sistema, pero no es cierto que seamos todos iguales, la Unidad Popular no  defiende el sistema de explotación imperialista –capitalista y se fue del FA estando este en el gobierno, por principios.

Es cierto también que hay que luchar y hacer la revolución, pero para hacer una revolución hay que generar conciencia y organización, y la experiencia internacional  y nuestra  propia experiencia enseñan que esta lucha electoral –parlamentaria es muy útil para llegarle a los más amplios sectores populares, muchos de los cuales, en general, no solo están lejos de la mínima organización sindical y social, sino de la propia política, y que es imprescindible ganar para la causa.

La clase obrera y el pueblo en Octubre puede apoyar con el voto a una fuerza antimperialista y antioligárquica consecuente, como es la Unidad Popular, que está integrada por organizaciones y partidos que tienen décadas en la lucha política y social, y en las más difíciles condiciones,  junto a nuevas organizaciones e independientes con inserción real en  los movimientos sociales, de jubilados, estudiantiles, de mujeres y ambientales.

                                                                                                                                        Ricardo Cohen

Enlace permanente a este artículo: https://pcr.org.uy/?p=2049