Por Paco //
Los últimos acontecimientos mundiales, con el surgimiento del “corona virus”, hoy pandemia que tiende a establecerse en nuestro país, con los primeros casos importados.
Recordemos que aún no estamos en “zafra” de las enfermedades principalmente respiratorias y esta, se comporta como una gripe de rápido contagio. Las principales medidas gubernamentales apuntan a brindar tranquilidad y confianza en los sistemas de salud, a brindar información y concientizar en las responsabilidades individuales en torno a la prevención y la inmediata consulta.
El corona virus vino a exponer descarnadamente una forma de trabajo en la salud, perjudicial al trabajador, principalmente expuesto en las áreas de atención directa, quienes principalmente pueden transformarse en agentes propagadores de la enfermedad para su familia y la sociedad, cosa que ya ocurría, con otras enfermedades infecto contagiosas, pero sin la actual repercusión.
Se luchó y conquistÓ la reducción horaria, de 8 a 6 horas diarias de labor con una semana de 36 horas, se entendió que había que generar más tiempo libre para una mejor atención a la gente y salud del trabajador, se aumentó de esta forma el valor hora de trabajo, pero no se generó un mejor salario. El resultado, fue que en vez de 8 horas se trabaja 12 o más, en una rutina del multiempleo, de la cual no escapa ninguna categoría del equipo de salud y cuyos porcentajes son mayores en las áreas atención primaria, emergencias, ambulancias y áreas especializadas.
El multiempleo nos expone principalmente aumentado los factores de riesgo comunitario y asistencial. Ante el contacto con personas infectadas al común de los mortales se los pone en cuarentena, el trabajador de la salud debe multiplicar los riesgos de contagio, atendiendo infectados y no infectados.
Estacionalmente en los meses de junio y julio, se producen los picos de gripe por influenza, en una cifra cercana al 20% de la población, con la consecuencia directa de las “certificaciones” para todos los trabajadores y especialmente para los de la salud. De estos casos, muchos derivan en neumonías que requieren internaciones, o por diferentes patologías respiratorias agravadas por la infección viral, asma, epoc, etc.
De las camas de Cuidados Tratamientos Intensivos (CTI), casi el 70% están en el sector privado, y el resto se encuentran en los hospitales públicos Hospital de Clínicas, Militar Policial y ASSE. Esta cantidad de camas se hace insuficiente en estos meses, podemos prever, que por la acción del covid19, la infraestructura es insuficiente, sino se preparan áreas de contingencia, que además se deberán equipar y actualizar los equipamientos hoy disponibles, que en muchos casos han excedido tiempos de uso.
Lo otro, estas áreas deberán estar dotadas con personal de atención exclusiva, pues no se puede deambular de una institución a otra, lo que también hay que establecer un número superior en cuenta al aumento de certificaciones por estas enfermedades de los trabajadores de la salud.
La discusión a plantear es establecer un único sistema que permita al trabajador de la salud ser agente de salud, tanto para los pacientes como para él y su familia.
Un único empleo. un salario digno







