Ante la crisis sanitaria, económica y la LUC: Nuestra posición frente a la pandemia de Coronavirus – Editorial de Al Pueblo La Verdad N° 141

Cuando en marzo apareció el Coronavirus en nuestro país, vimos que era imprescindible tomar una posición sobre la estrategia sanitaria a seguir, dada la experiencia que ya se venía desarrollando a nivel internacional  y que mostraba claramente la gravedad de esta pandemia. Para ello consideramos que había que apoyarse en las opiniones de los científicos y particularmente en la de los trabajadores de la salud, médicos (SMU), enfermeros y técnicos, que están en el combate directo y conocen las condiciones, y sobre todo las grandes carencias de infraestructura y de personal que existen, particularmente en Salud Pública.

Hubo posiciones negacionistas a nivel internacional sobre todo, con Trump, Bolsonaro (“una gripecita”), Johnson (que se contagió gravemente) que expresan la posición más reaccionaria del capital financiero que pretende superexplotar a los trabajadores incluso en medio de la pandemia, negacionismo  que tiene como antecedente en nuestro país el planteado ante la Gripe Española de 1918, que hizo grandes estragos en la población.

En el seno del pueblo hubo quienes no consideraron esta pandemia con una especial gravedad, en general desde la lógica desconfianza en que los gobiernos reaccionarios a nivel internacional y nacional pudieran exagerar la  gravedad de la misma para usar la cuarentena o fuertes  medidas de aislamiento para limitar las libertades e impedir la movilización popular, lo que también hay que combatir.

También se ha argumentado que esta pandemia produce menos muertos que la influenza, la gripe común, no teniendo en cuenta, que no se conocen todavía ni medicación ni vacunas para combatirla, que este virus es más contagioso y produce efectos más graves, sobre todo en la población de mayor edad, y que las cifras de contagios que llegan hoy a nivel mundial a los 3.000.000 y de fallecidos a más de 200.000, se dan a pesar de las cuarentenas y medidas de aislamiento tomadas. Los gobiernos de Italia, España, Inglaterra y los EE.UU hicieron la experiencia de no tomar medidas drásticas y las graves consecuencias están a la vista.

Cuando hablamos de cuarentena, consideramos muy importante llevar adelante el distanciamiento social y fundamentalmente reducir la actividad económica a la producción y los servicios que sean realmente imprescindibles. Mientras dure esto que el estado se haga cargo de dar una completa cobertura social a todos los trabajadores afectados, para que estas medidas sanitarias se puedan cumplir efectivamente.

Compartimos especialmente la posición del Sindicato Médico y de varios epidemiólogos y científicos que plantearon la necesidad de una cuarentena en una estrategia sanitaria de ganar tiempo para tratar de lograr más Test (había solo 100) más camas de CTI, más respiradores, más tapabocas y equipos de protección, especialmente para el personal de la salud que lógicamente está más expuestos al contagio y es imprescindible en la atención directa.

Ganar tiempo e impedir un contagio masivo, un crecimiento exponencial, cuando no se estaba preparado mínimamente y podría colapsar el sistema sanitario, se viene demostrando como una estrategia correcta. Hay que tener muy en cuenta también que los pacientes que por otras patologías van al CTI, están promedio 5 días y en el caso del Covid- 19, necesitan de 20 a 30 días, o incluso más.

Fue correcta a pesar de que el gobierno reaccionario, de la coalición de la derecha y la ultraderecha, ha escatimado recursos e inversiones y ha apresurado el reintegro a la actividad de la industria de la construcción, con 45.000 obreros en obras y decenas de miles de industrias y servicios conexos. Esto se inició hace 2 semanas, particularmente por la presión de UPM 2, y porque el gobierno se niega a gravar al gran capital y quiere restablecer apresuradamente la actividad económica no esencial, porque no está  dispuesto a financiar la cobertura social necesaria. No era imprescindible tampoco el reinicio de las clases en las escuelas rurales.

Estas medidas generan un mayor riesgo de contagios, sobre todo en las barriadas proletarias donde ya vemos las graves  deficiencias en la atención para los que no tienen tampoco condiciones para hacer una cuarentena porque salen a pelear “la diaria” y pueblos del interior del país que todavía no habían sufrido los mismos, y se toman en un momento donde se espera un pico, un salto en la cantidad de infectados, como es correcto prever de acuerdo a la experiencia internacional. Tener en cuenta además que ya se vienen los fríos, que favorecen el contagio de este virus y el desarrollo de las enfermedades respiratorias, lo que genera habitualmente un uso muy importante de la limitada infraestructura sanitaria.

La crisis económica

Esta pandemia se da en nuestro país en medio de una crisis económica que se venía agravando, pasando del “estancamiento”, con recesión en las ramas fundamentales de la economía, la industria manufacturera, la construcción, el comercio y sectores del agro como la lechería, el arroz y la apicultura, de los últimos años, a la recesión técnica, ya con dos trimestres de caída consecutiva, el último del año pasado y el primero de este. Crisis económica que la pandemia ha potenciado a nivel internacional donde se prevé incluso  una caída histórica de las economías de los países imperialistas, crisis que también es regional y nacional, donde se prevé por los distintos organismos internacionales una caída de por lo menos un 3%, para este año en nuestro país.

Se llega a fines de febrero, bajo el gobierno seudoprogresista del FA y antes del  arribo del virus al país, a una desocupación oficialmente reconocida del 10,5% y con unos 50.000 trabajadores en el seguro de paro, con una deuda pública sin intereses que llega al 80% del PBI. Esto sin contar, como bien señala el compañero economista José A. Rocca, las deudas encubiertas por los proyectos de participación pública privada, PPP y lo comprometido con UPM2. La recaudación ya venía en caída, al igual que las inversiones y el déficit fiscal llegaba al 5%.

En marzo, a partir de la emergencia sanitaria, se agregan 135.000 solicitudes de seguro de paro y en lo que va de abril unas 65.000 a lo que hay que agregar una mayor cobertura por licencias por enfermedad. Se agudiza la crisis económica y agrava la situación de los trabajadores, sobre todo los del sector privado, y más aún del 25% de trabajadores informales, los cuentapropistas, y otros sectores golpeados también por la crisis sanitaria y las restricciones generales que conlleva. Hay que sumar a esto la inflación reconocida de un 4% en 3 meses, el tarifazo, el aumento del precio de la leche y el aumento del IVA –tarjeta  del 1/4.

Mientras tanto, beneficiados por una devaluación del 26% en un año, los grandes agroexportadores tuvieron superganancias, ni la pandemia  las para,  y el gobierno no les fija impuestos. El mismo que si recorta con impuestos los supuestos salarios “altos” de los funcionarios públicos. Esto sumado al mantenimiento del pago de los intereses de la deuda externa, mientras desde los propios organismos internacionales imperialistas, con total soltura y (no por buenos), hablan ya de suspender pagos a los países pobres. Esto demuestra la hilacha oligárquica del gobierno de Lacalle y su aprovechamiento de esta situación crítica para seguir engrosando la fortuna de los latifundistas y la gran burguesía intermediaria.

Lo que recibe el trabajador en el seguro de paro es un 50% de sus salarios, los que en su mayoría no pasan los $25.000 líquidos, cuando la canasta familiar, según el semanario Búsqueda, está en $91.555. A los jubilados les ofrecen “renovaciones” de préstamos del BROU para cobrarles más intereses cuando pase la emergencia, y tarde y mal les van a suspender las retenciones por préstamos del BPS a las jubilaciones más bajas, cuando la gran mayoría de las jubilaciones son de miseria. Al lado de esto las ayudas del MIDES, de canastas de $1.200, o en algunos caso de $6.800 son totalmente insuficientes, por eso el surgimiento de cientos de ollas populares en todo el país, impulsadas por organizaciones sociales, sindicales, cooperativas y que expresan la Solidaridad y un gran paso en la organización autónoma del pueblo y en un camino de lucha.

La CEPAL, en su reciente informe presentado el 21/3, estima una contracción para América Latina y el Caribe de un -5,3% para este año 2020. “Los efectos del COVID-19 generarán la recesión más grande que ha sufrido la región desde 1914 y 1930. Se prevé un fuerte aumento del desempleo con efectos negativos en pobreza y desigualdad”, declaró Alicia Bárcena en su presentación. Según el informe, la tasa de desempleo se ubicaría en torno a 11,5%, con un aumento de 3,4 % respecto al nivel de 2019 (8,1%). El número de desempleados de la región llegaría a 37,7 millones. Anuncia un duro golpe a las pequeñas y medianas empresas, responsables de más del 50% de los empleos y prevé también el aumento de la desigualdad de género por la sobrecarga de trabajo no remunerado, doméstico.

Ley de Urgente Consideración – Paro General y Caceroleo

La necesidad de la oligarquía y el imperialismo, y su gobierno encabezado por Lacalle Pou, de descargar la crisis en la espalda de los trabajadores y el pueblo con un ajuste a fondo, suma a las medidas antedichas y al impuesto a los salarios públicos de más de $80.000, la presentación al senado en plena pandemia de la tan mentada LUC. Contiene 502 artículos, con cerca de 100 de ellos represivos y punitivos, limitando incluso el derecho de huelga, los otros plantean reformas reaccionarias en la educación y tenencia de la tierra, más privatizaciones, etc.

La LUC adelanta medidas y prepara el terreno represivo para ir a fondo también contra la lucha popular que seguramente se abrirá paso ante el presupuesto quinquenal que se trata este año.

Ante la gravedad de este proyecto de Ley, su carácter de urgencia que limita a 90 días su tratamiento a partir del 23/4, y que el oportunismo enquistado en  la mayoría de la dirección del Pit-Cnt una y otra vez plantea dilaciones para tomar medidas de lucha que enfrenten con fuerza organizada este  proyecto, entendemos que es totalmente justo el planteo hecho por la Corriente Sindical Clasista de impulsar desde los sectores clasistas del movimiento obrero un paro general del Pit-Cnt y un caceroleo.

¡Salud 1° de Mayo-Día Internacional de los Trabajadores!

Ricardo Cohen

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