
Detenido el 8 de diciembre de 1977 y liberado el 31 de diciembre de 1982, muere por consecuencia de las torturas el 11 de abril de 1985.
Orlando Juan «Tito» Bazzino, nuestro querido y entrañable camarada, nació el 24 de febrero de 1951, en el seno de una familia trabajadora, en el modesto Barrio Artigas, en la zona de Pocitos.
Fue a la Escuela Brasil y luego al Liceo 12. En segundo año dejó, empezó a trabajar y a estudiar en la UTU, donde cursa 5 años y sale como Instalador Eléctrico. A partir de allí, logra entrar a trabajar en la UTE, donde milita sindicalmente antes y durante la Dictadura Militar Fascista, pasa un período detenido en el Cilindro, integra la organización clandestina del sindicato de AUTE. En esos años, el Tito conoce y comprende al marxismo-leninismo-maoísmo y se integra a las Agrupaciones Rojas y a nuestro PCR. Sus profundas convicciones las planteó siempre abiertamente, con su sencillez y su firmeza, a compañeros, amigos y familiares. Quienes convivimos durante años con él en la cárcel, conocimos a un comunista ejemplar, que cumplió siempre, especialmente en las situaciones más duras de la clandestinidad, la tortura y la cárcel, su compromiso revolucionario, con una gran moral, con alegría y con un espíritu que nos ayudaba a todos. El Tito era un obrero revolucionario, con una capacidad muy grande en todo trabajo con las manos, muy buen deportista, pero también con una profunda comprensión ideológica. Fue un cuadro marxista-leninista-maoísta desarrollado, muy convencido y que integraba muy bien con la práctica. Luchó contra el liquidacionismo y por persistir en la construcción del partido en los momentos más difíciles. Luchó por el funcionamiento partidario, también en el Penal. Tenía muy claro el papel del revisionismo, como ideología
burguesa en el movimiento obrero, su reformismo y oportunismo, y en especial, lo combatía por haber encubierto al fascismo en nuestra patria, pero a la vez trataba con respeto al obrero de base que perteneciendo a sus filas, inceramente se sentía y definía comunista.
En 1976 se casa y luego a su hijo lo llama Oscar Anselmo, por nuestro camarada
Oscar Fernández Mendietta, obrero rural asesinado, en 1973, en la tortura, en el cuartel de Durazno, y por nuestro camarada Anselmo García, el Negro, trabajador y militante bancario clasista, muerto en 1974, a consecuencia de las torturas recibidas en la Dirección de Inteligencia de la Policía, de la calle Maldonado.
El 8 de Diciembre de 1977, en una nueva represión a nuestro partido, que seguía firme en la clandestinidad y seguía sacando Prensa Libre y Justicia, tarea en la que Tito participaba activamente, es detenido en su casa. En la Prefectura Naval lo torturan bárbaramente a él y a su compañera, que estaba embarazada. A consecuencia de ello sufre un paro cardíaco y lo llevan a Hospital Militar. Lo tienen incomunicado durante tres meses y lo llevan al Penal de Libertad, donde luego de cinco años, el 31 de Diciembre de 1982 es liberado.
En el Penal, el Tito era muy querido, por su moral, que se manifestaba en una actitud firme ante los milicos y generosa con los compañeros, con las cosas que recibía en el paquete y con su esfuerzo. Si tenía que criticar, lo hacía francamente, y de esa forma también nos ayudaba. Tomaba permanentemente las tareas más pesadas, en la cocina y en todos lados. Una vez lo mandaron a la Isla por salir al recreo con una camiseta roja, en un período donde eso estaba prohibido. Es que esa camiseta representaba, en ese momento, la bandera heroica e invencible de la clase obrera internacional, y le dolió al oficial cobarde, de la guardia, que alguien expresara con valentía, delante de todos, su fe en la causa histórica del comunismo. Cuando lo liberaron, el 31 de Diciembre de 1982,
levantó su puño al pasar por la ametralladora central.
Al salir vuelve a su casa e instala un taller donde trabaja en cuero, reconstruye su vida afectiva y retoma la militancia con su pueblo.
El 11 de abril de 1985, sufre una neumonía y su corazón no resiste. Sostuvimos en aquel doloroso momento y lo seguimos haciendo, que el Tito es uno de los 16 mártires de nuestro PCR y que «más allá de las razones médicas circunstanciales, existe la certeza de los que lo conocen, de que su temprana muerte, a los 34 años, es consecuencia de las salvajes torturas recibidas en el año 1977, en Prefectura Nacional Naval».
Ante la fuerza aparente de la Dictadura el siempre recordaba la cita de Mao: «El imperialismo Yanki y todos los reaccionarios son un tigre de papel».
Dijimos en 1985 y decimos hoy : «Ni olvido ni perdón, juicio y castigo a los culpables».
«El Tito vive en la lucha de su pueblo, y su puño proletario se levanta con miles, anunciando un nuevo mundo»
Nota de Ricardo Cohen en el número 53 de noviembre de 2005 de Al Pueblo La Verdad







