Declaración final del XXV SIPRAL (Seminario Problema de la Revoución en América Latina)

La lucha social y el papel de la izquierda en América Latina

Un nuevo momento de ascenso en la lucha de los trabajadores, la juventud y los pueblos cobija a América Latina y el Caribe. Son combates que expresan el descontento con las condiciones de vida impuestas por el régimen capitalista-imperialista, son lucha contra una serie de problemas económico-sociales acumulados, que crecen a medida que se ejecutan las políticas de los gobiernos, que no hacen otra cosa que garantizar y elevar los índices de utilidades y ganancias que obtienen las clases dominantes, a costa de mayores niveles de explotación y opresión a las masas trabajadoras y los pueblos.

Bien puede decirse que es un nuevo capítulo en esa lucha constante que busca librarse de la pobreza, los bajos salarios, la desocupación, la falta de acceso a la educación y salud públicas, la emigración forzada, la depredación de la naturaleza, la violencia patriarcal, el racismo, la discriminación y opresión. Los últimos meses del año 2019, el continente se sacudió con las protestas en Haití, Ecuador, Chile, Colombia, Argentina, Bolivia, que en algunos casos pusieron en jaque a sus respectivos gobiernos y obligaron la adopción de políticas contrarias a los proyectos económico-políticos de los gobernantes.

El estallido de la pandemia del Covid 19 obligó una tregua, mas, las graves condiciones de vida y los efectos provocados entre los trabajadores y los pueblos por la crisis del capitalismo que estalló a inicios del año 2020, abrieron las puertas para una paulatina recuperación de la protesta social que, hoy, tiene altas y diversas manifestaciones.

Es inédita la lucha del pueblo colombiano, al tiempo que valiente, heroica. Durante más de 60 días las calles pertenecieron al pueblo, aun a costa de decenas de fallecidos, desaparecidos y miles de heridos y maltratados. El estallido social obligó a Iván Duque, uno de los gobernantes más reaccionarios de América, a dar pasos atrás en sus pretendidas medidas antipopulares. Con breves intervalos, el pueblo haitiano lleva años luchando contra el hambre, el desempleo, la corrupción, por derechos políticos y democracia, siendo también víctima de una brutal represión, que ha cobrado la vida de muchos hombres y mujeres, la mayoría jóvenes. La movilización popular impidió la consolidación del gobierno ultraderechista de Jeanine Áñez en Bolivia, forzando un proceso electoral en el que las fuerzas que le apoyaban fueron derrotadas. El proyecto fascista de Jair Bolsonaro no ha podido realizarse por la movilización de los trabajadores, la juventud y el pueblo, que ahora agitan la bandera de ¡Fuera Bolsonaro!, que toma fuerza en todo Brasil. La convocatoria a la Asamblea Constituyente en Chile germinó en sus calles y plazas, con la presión de cientos de miles de manifestantes que pusieron en jaque a toda la institucionalidad chilena. El derecho al aborto, en Argentina, no hubiese sido posible alcanzarlo sin la movilización constante de cientos de miles mujeres. El triunfo de Pedro Castillo en Perú, se explica por esos millones de trabajadores, campesinos, desempleados, jóvenes y otros que vieron en él la opción del cambio, una alternativa progresista y de izquierda. Situación similar ocurrió en Ecuador, con la candidatura de Yaku Pérez, que solo el fraude electoral impidió su triunfo. Apenas destacamos las acciones más trascendentes, pero América Latina y el Caribe es una región en la que los pueblos están de pie, luchando, en la búsqueda del cambio social, anhelando voltear la página y cerrar el capítulo de la explotación y opresión.

En todos estas luchas es evidente el protagonismo de los trabajadores, los pueblos originarios, la juventud, las mujeres de los sectores populares, pero es evidente también el esfuerzo que hacen facciones de la burguesía —camufladas con discursos reformistas y pseudo izquierdistas— para disputar la conducción de estas protestas y convertirlas en soportes de sus proyectos políticos, funcionales al sistema capitalista imperante.

Las organizaciones y partidos de izquierda, con las particularidades de cada país, hemos jugado roles importantes en la articulación y desenvolvimiento de estas luchas. En general, actuamos para que estas tengan como elementos de identidad la independencia de clase, y se inscriban en los objetivos estratégicos del cambio social, del combate antiimperialista, de la lucha por la revolución y el socialismo. Debemos continuar nuestra lucha bajo esos principios.

El momento político que vive el continente es propicio para el desarrollo y fortalecimiento de la organización de los trabajadores, la juventud, las mujeres y el pueblo, para la amplia difusión de las tesis y propuestas de la izquierda revolucionaria, para llevar las luchas populares a niveles más altos, para avanzar en la organización revolucionaria de las masas trabajadoras.

Las circunstancias actuales convocan al fortalecimiento de la unidad popular en cada país, a reforzar los lazos de unión y solidaridad activa entre los pueblos, al impulso de acciones conjuntas para enfrentar la política de las distintas potencias imperialistas.

Las organizaciones participantes en el XXV Seminario Internacional Problemas de la Revolución en América Latina, hemos analizado estos problemas presentes hoy en nuestra región, y proclamamos ante el mundo que nuestra lucha continúa.

Quito, julio 31 de 2021

SIPRAL es organizado por el PCMLE y la JRE de Ecuador y contó con la participación de organizaciones políticas y sociales de: Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, República Dominicana, Ecuador, EE.UU, México, Perú y Uruguay. Desde estas páginas saludamos esta importante actividad donde participó nuestro partido.

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