DISCURSO VERGONZANTE DE ORSI EN LA ONU

Los discursos de Orsi generalmente son seguidos por explicaciones suyas o las de otros dirigentes del Frente Amplio, porque son confusos y de una demagogia muy grande, que en nombre del supuesto pragmatismo político, son funcionales a los intereses de las clases dominantes y al capital financiero internacional y a una política continuista al extremo de las que desarrollaron los partidos de la derecha tradicional.

En este discurso como era de esperar Orsi no denunció el Genocidio en Gaza ni la limpieza étnica permanente en Cisjordania, que viene perpetrando el ejército del estado sionista-fascista de Israel, cuando esto está conmoviendo al mundo, cuando millones se movilizan y cada vez más gobiernos lo denuncian.

Y no lo denuncia incluso cuando el propio FA por presión de sus bases lo hace de alguna forma, porque dice adjudicarse otro rol, el de “mediador”, cuando en realidad cede a las presiones del lobby sionista, y no quiere afectar las relaciones comerciales y de todo tipo con Israel, especialmente la venta de carne y ganado en pie.

Tampoco denunció la guerra de agresión del imperialismo yanky e Israel a Irán, que resiste, ni la invasión a Venezuela con la prisión del presidente Maduro y su esposa, ni el cruel bloqueo yanky a la hermana República de Cuba.

En un párrafo de su discurso dice: “Tampoco podemos ser indiferentes ante el dolor que implica un estado de guerra interminable, el miedo y el dolor que genera el crimen organizado, la amenaza permanente del terrorismo, la represión que surge de la tiranía, o el sufrimiento que provoca un férreo bloqueo económico como el que sufre el pueblo cubano.”

El estado de guerra interminable no es una catástrofe natural, “el imperialismo lleva la guerra como la nube al trueno” decía Lenin, y en las guerras actuales el imperialismo yanky y las demás potencias imperialistas buscan repartirse el mundo de acuerdo a la nueva correlación de las fuerzas económicas, políticas y militares.

“La amenaza del terrorismo”. Dice esto cuando el fascista Trump impulsa, el “Escudo de las Américas” y luego el secretario Marco Rubio convoca a un “Encuentro contra el Terrorismo, ante la amenaza de la extrema izquierda” donde participa el embajador uruguayo en los EE.UU y recientemente el propio Orsi participa en Chile de una nueva alianza por la seguridad regional, con Kast, Milei, Keiko Fujimori, etc.

Luego habla de “la represión que surge de las tiranías”, que deja la duda de a que tiranías se refiere, pero en su propia aclaración posterior dice: “a buen entendedor…”, contestando a una pregunta sobre Cuba, que es a quien se refiere. Recién al final del párrafo menciona “al bloqueo  que sufre el pueblo cubano” sin mencionar al imperialismo yanky que lo lleva adelante desde hace más de 60 años y lo ha llevado el extremo con Trump.

El semanario El Popular, del PCU revisionista, da su versión haciendo malabares y  titula una nota sobre el discurso así:”Orsi defiende la paz y rechaza el bloqueo a Cuba”, aunque la palabra “rechaza” no se usó. Esto lo aclara indirectamente el propio Orsi en medios de prensa: “yo en realidad no hablé mucho de Cuba. No hablé de Cuba. Del único gobierno, del único sistema político que hablé, con elogios, por una razón muy particular, los 250 años de la declaración de independencia de los Estados Unidos, donde ahí la defensa de los derechos humanos, la defensa de la vida, de la libertad y de la felicidad como bandera, y que nosotros nos sentíamos herederos de ello. Del único régimen o sistema político del que hablé y hablé bien”.

Luchar por la paz mundial consecuentemente cuando hay guerras imperialistas persistentes por años en curso y crece cada día el peligro de una tercera guerra mundial, pasa por enfrentar firmemente al imperialismo y las oligarquías a él asociadas en nuestros países oprimidos y para ello es necesario crear conciencia de las tareas revolucionarias que tenemos por delante y no de sembrar ilusiones de ningún tipo.

El paro general que no llegó

En estos últimos meses se han desarrollado luchas muy importantes de los trabajadores, que han ganado el centro de la política nacional, nos referimos en primer lugar a la lucha que vienen dando desde hace meses en forma combativa los/as trabajadores/as tercerizados del MIDES, que son miles y que arrastran atrasos de meses en el cobro de sus salarios.

Lucha que logró finalmente que el día 30/9 se cobraran los salarios atrasados, un triunfo muy importante aunque parcial, ya que el objetivo de fondo es terminar con las tercerizaciones y por la presupuestación. Los compañeros/as  dieron una lucha sacrificada y ejemplar, y recibieron la solidaridad de muchos sindicatos, pero no hubo ni siquiera un planteo de paro general del Pit-Cnt donde se incluyera esta lucha, donde el gobierno y también el oportunismo de la mayoría de la dirección del Pit-Cnt apostaron al desgaste.

Esto pasó también en el conflicto por un nuevo Convenio Colectivo de los obreros portuarios de TCP, que llevó a una lucha muy dura y larga de más de 40 días de paro, siempre en el centro de la política nacional, con la derecha tradicional y las cámaras empresariales exigiendo mano dura y esencialidad en los servicios, y el gobierno a través del MTSS, aplicando “los servicios mínimos”, una esencialidad disfrazada, favoreciendo abiertamente a una empresa monopólica belga intransigente. Acá también se jugó al desgaste de los obreros en un conflicto que acaba de concluir con grandes concesiones por el lado del sindicato, como la extensión del convenio a 5 años, aunque con algunas reivindicaciones logradas.

Acá tampoco llegó el paro general, que además es necesario para respaldar la lucha de los obreros de la bebida de la FNC, de los frigoríficos Casablanca y Tacuarembó con la mayoría de sus trabajadores en el seguro de paro y a los trabajadores de la industria láctea, de Conaprole en conflicto y también para rechazar la política internacional proimperialista del gobierno.

En estas condiciones persistiremos en la lucha por fortalecer el clasismo y la Unidad para Luchar en el movimiento obrero y por desarrollar la Unidad Popular como herramienta política unitaria de la izquierda consecuente.

Ricardo Cohen

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