Por muy poco ganó el NO – Una derrota popular digna en una batalla desigual contra un gobierno que reafirma la LUC pero sale castigado

Referándum del 27 de marzo y después…

Las cifras: por el SI derogar los 135 artículos de la LUC hubo 1.078.425 votos, 48,7 % de los votos válidos, por el NO derogar 1.108.360, 50 %, en Blanco, pero que suman al NO, 29.121, 1,3 % y anulados 82.461, 3,6% %, en un total de 2.298.937. Votaron el 85% de los habilitados, alrededor de un 5% menos que en las elecciones nacionales pasadas.

Este resultado es muy parecido al de la segunda vuelta, de Noviembre de 2019, donde también hubo una diferencia de unos 30.000 votos entre Lacalle Pou y Martínez. Por un lado reafirma la LUC, una ley reaccionaria considerada como fundamental por el gobierno de la coalición de la derecha y la ultraderecha, y por otro muestra claramente el repudio al mismo de la mayoría de la clase obrera y gran parte del pueblo, en particular a su política de ajuste, carestía y rebaja de salarios y jubilaciones de estos dos años.

El SI triunfó ampliamente en los departamentos y ciudades de mayor concentración y tradiciones proletarias como Montevideo, Canelones y Paysandú, en capitales departamentales como Fray Bentos y Mercedes y en ciudades como Juan Lacaze. En Montevideo se destacan como ya es tradicional las barriadas proletarias de la Teja y el Cerro que promediaron un 70% por el SI y muchas otras barriadas por encima del 60%.

En Montevideo el No solo triunfó en la franja costera desde Punta Carretas a Carrasco, donde se concentra la gran burguesía. El NO triunfó ampliamente en el interior del país y las mayores diferencias porcentuales se dieron en los departamentos del norte del país como Artigas, Rivera y Cerro Largo, donde tienen mucho peso históricamente los partidos tradicionales y pesa fuerte la base social cuartelera de Cabildo Abierto.

Fue una campaña extremadamente desigual en los recursos y la propaganda televisiva, con permanentes intentos de restricción a la cartelería del SI instigados por parlamentarios de la coalición de derecha, como sucedió en la Universidad e incluso con acciones de hostigamiento policial como la sucedida en la cancha de Progreso.

El gobierno y en particular el propio presidente Lacalle Pou se comprometieron fuertemente, muestra de ello fue la cadena de televisión al final de la campaña donde el SI tuvo 7 minutos y el presidente no usó la cadena pactada sino hizo una conferencia de prensa de 32 minutos.

Por eso el triunfo tan exiguo y cierto retroceso en relación a las votaciones anteriores implican claramente un golpe político al gobierno y al propio Lacalle Pou.

Las vacilaciones, las demoras, la falta de compromiso en recursos, propaganda y logística del oportunismo predominante en la mayoría de la dirección del Pit-Cnt y del Frente Amplio, que se dio desde el inicio de la propia votación de la LUC en el parlamento, fue un factor determinante también de la derrota en una lucha que podría haberse ganado.

 Además, durante toda la campaña el oportunismo trató de reducir el contenido de la lucha a los 135 artículos de la LUC negando el sentimiento mayoritario a nivel popular de usar el Referéndum contra un gobierno reaccionario que descargó la crisis económica potenciada por la pandemia en las espaldas de los trabajadores.

Las fuerzas clasistas del movimiento obrero y la Unidad Popular dimos la batalla de acuerdo a nuestras fuerzas y a las diferentes valoraciones  tácticas que  hubo sin lograr coordinar para poder constituirse en el fuerte centro  organizativo y combativo, independiente del oportunismo que se necesitaba.

Los  referéndum y plebiscitos, como en general las luchas en el terreno electoral en una democracia burguesa donde las clases dominantes cuentan con los grandes medios, con un estado clientelístico y se apoyan en la ideología burguesa predominante, son muy difíciles de ganar por las fuerzas populares.

Es muy vasta la experiencia del pueblo uruguayo en ese sentido, a pesar de ello también se han ganado en ciertas condiciones políticas y cuando podía oponerse mediante ellos a privatizaciones o reformas reaccionarias muy sentidas y claras. En general con menos diversidad de temas de los que hubo en este caso, en el que se incluía además el tema seguridad, con  muchos artículos punitivos y represivos que claramente lograron cierto apoyo en algunos sectores de la población dada la creciente violencia social.

La juntada hazañosa de las 800.000 firmas y los 1.078.425 votos demostraron que había condiciones para enfrentar la LUC, que fue correcto ir por el Referéndum parcial dadas las condiciones políticas, con un gobierno casi sin desgaste al inicio de la campaña y una Ley de 476 artículos, los que no eran de fácil explicación a nivel de grandes masas.

Fue necesario entonces hacer  concesiones para involucrar al FA, que había votado ya más de la mitad del articulado en el parlamento, involucrando fundamentalmente a su base que como se vio tomó la campaña con entusiasmo y energía y la usó también para reponerse de las derrotas electorales, del 2019 y 2020.

Es de destacar y es muy alentador que la juventud haya votado mayoritariamente al SI, los menores de 33 años lo hicieron en un 66,6% y los de 34 a 43 años en un 53,4%. Será por eso que muchos jóvenes que votaban por primera vez no figuraron en el padrón electoral.

Había que tener en cuenta las correlaciones de fuerzas, confiar en la conciencia de la clase obrera y el pueblo y concebir que a la postre la lucha era en contra del gobierno, que en los últimos meses precipitó su desgaste por el efecto de la rebaja de salarios y jubilaciones y una carestía galopante.

Nuestro partido a puro pulmón realizó una campaña sacrificada a pesar del verano y la dispersión de las vacaciones, durante las últimas 9 semanas, con pintadas, ferias, mesas en las plazas, en Montevideo, Canelones y algunas ciudades del interior del país. Cada día el contacto con el pueblo nos reafirmaba en las convicciones y las tareas en común posibilitaron la confraternización que se extrañaba en estos años de pandemia.

Después del Referéndum

INFLACIÓN 2021 – 2022
Fuente: Elaboración propia con datos publicados por la DGI

El gobierno que postergó la Reforma reaccionaria de la Seguridad Social, los aumentos del combustible por la famosa ‘’paridad de importación’’ y otros proyectos de ley para después del Referéndum por miedo a  perderlo, ha salido golpeado políticamente y se ha topado además con un salto inflacionario del 9,4% que implica un 13,3% en los alimentos, en los doce meses a marzo.

Esto agrava la situación de la mayoría de los trabajadores y el pueblo después de dos años de rebaja de salarios y jubilaciones con pérdidas también de fuentes laborales y de ingresos a nivel de trabajadores independientes y pequeños y medianos comerciantes y productores hacia el mercado interno.

Esta situación se agravó más aun por la invasión cruenta del imperialismo ruso a Ucrania, que ha causado un salto en los precios internacionales del petróleo y de las materias primas, las que ya se venían incrementando desde hace meses y pone al mundo ya ante una nueva crisis económica internacional que ya está teniendo fuertes repercusiones en nuestro país.

Ante el salto inflacionario el gobierno tomó medidas ridículas, sacando el IVA del 10% por un mes al asado y a algunos productos panificados, las que impactarían en una rebaja de alrededor de $200 en el consumo de una familia con ingresos de $ 50.000.

En estos días vinculados también al incremento de la puja interna en la coalición de derecha y en el propio Partido Nacional aparecen planteos para la tribuna, el de la ultraderecha, Cabildo Abierto, de extensión de la quita de IVA a 19 productos de primera necesidad por seis meses, lo que se aprobó en la Comisión de Hacienda del Senado. Luego el del sector Ciudadanos del Partido Colorado que se cortó solo con un planteo de ajuste salarial, duplicación de los montos de tarjetas sociales, bono para jubilados sumergidos, etc. Hay también algunos planteos de parlamentarios del FA en ese sentido. Buenas intenciones, migajas y parches para abonar los perfiles electorales hacia el 2024

La cuestión es que luego de dos años de caída de salarios y jubilaciones los convenios salariales vigentes llevan a otro año de pérdida y ninguna recuperación. El camino del gobierno y la mayoría oportunista de la dirección de Pit-Cnt es acordar por partes con los sindicatos más fuertes, como  el SUNCA que acordó por un 9,9% desde abril, luego lo intentarán en el Consejo de Salarios de sector público tratando de quitarle el potencial a la lucha obrera para la que hay cada vez más condiciones por la crisis y también por el importante repudio popular al gobierno que mostró el Referéndum.

Es necesario en estas condiciones, insistir en el camino de la lucha sindical unificada al máximo posible, impulsar desde el clasismo y desde abajo la discusión urgente de un programa mínimo para todo el movimiento sindical, centrado en la recuperación ya de las pérdidas salariales de estos dos años y ajustar como mínimo por inflación este año y el próximo. No se debe esperar nada de las migajas del gobierno ni de las negociaciones sin lucha y por separado del oportunismo.

En ese sentido ir promoviendo un paro general de 24 horas para poner cuanto antes a la clase obrera en pie de lucha por ese programa de recuperación de salarios y jubilaciones, exigiendo también el congelamiento de los precios de la canasta alimentaria y energética familiar.

Plata hay cuando en el 2021 se llegó al récord histórico en las exportaciones fundamentalmente por los altos precios internacionales de la carne, la soja, el trigo, etc.

¡Arriba los y las que luchan!

¡Por un 1° de Mayo Clasista y Combativo!

Ricardo Cohen

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