EL DIÁLOGO SOCIAL: LA NUEVA GRAN ESTAFA

PRIMERO UN REPASITO:

El gobierno de la coalición de derecha, por mandato del FMI, reformó el sistema de seguridad social para elevar la edad jubilatoria a 65 años y hacer que las AFAP fueran obligatorias para todo el mundo sin importar el nivel de ingresos.

En 2023, a impulso del sindicato del BPS (ATSS), el MONDESS (Movimiento Nacional de Defensa de la Seguridad Social) y luego la Coordinación de Sindicatos, se logró que el PIT CNT resolviera ir hacia un plebiscito para reformar la Constitución con el objetivo de recuperar la edad jubilatoria en general a los 60 años, eliminar las AFAP e igualar la jubilación mínima al salario mínimo nacional. Se juntaron las firmas y junto a las elecciones de 2024 se votó el plebiscito, el cual si bien casi llegó al millón de votos, no alcanzó para ganar, porque se necesitaba la mitad más uno de los votos.

¿DE DÓNDE SALIÓ EL FAMOSO “DIÁLOGO SOCIAL”?

El Frente Amplio orgánicamente estaba mayoritariamente EN CONTRA del plebiscito, la primera resistencia la dieron en la Mesa Representativa del PIT-CNT dilatando el tema todo el tiempo que pudieron, hasta que se votó a favor de ir por el plebiscito. La votación salió afirmativa, porque los sindicatos que tenían direcciones pro FA, se dividieron entre votos en contra y abstenciones, lo que permitió que la propuesta de ATSS apoyada por la Coordinación de Sindicatos pueda triunfar. Un mes después, la Mesa Representativa aprobó por unanimidad el contenido de la papeleta. La pregunta que surge es: ¿cómo pasaron las corrientes oportunistas de la reticencia al apoyo unánime? La clave está en el “diálogo social”.

El diálogo social, fue una idea pergeñada para resolver la interna del Frente Amplio, así los sectores mayoritarios que estaban en contra del Plebiscito y los sectores minoritarios que estaban a favor, puedan “hacer la suya” y llevar la campaña en paz. Las “bases programáticas” (le llamaban así porque en realidad el Frente Amplio no tiene programa) decían: “Entre las primeras acciones de gobierno, convocar a un amplio, democrático y genuino diálogo social entre todas las organizaciones políticas y sociales, representativas del conjunto de la sociedad, a fin de procurar el mayor de los acuerdos posibles para llevar adelante los cambios y mejoras que deben introducirse en nuestro sistema de seguridad social, atendiendo a las necesidades y características de la sociedad actual”.

¿DIÁLOGO o MONÓLOGO?

Luego del festejo por ganar la elección y el plebiscito -para este gobierno en el fondo es un triunfo- se fijaron arbitrariamente los temas, excluyendo los puntos que se plebiscitaron y que son las bases del sistema. Y como dicen las bases del FA: introducir cambios y mejoras al sistema de seguridad social, es decir, NO CAMBIAR EL SISTEMA sino maquillar el monstruo de Frankestein que es la reforma del gobierno de la coalición de derecha.

LOS TEMAS PRINCIPALES

Se podrían clasificar en tres bloques, las prestaciones, jubilaciones anticipadas y AFAP. El primer bloque abarca mejoras en comparación con la reforma, sobre todo para personas con discapacidad, se proponen aumentar prestaciones hacia menores de edad y extender derechos en materia de cuidados. Son mejoras para algunos sectores de la población, principalmente mediante el asistencialismo.

El segundo bloque, es el de las jubilaciones anticipadas. Así como se plantea, el gobierno zanjó el tema de la edad jubilatoria: 65 años y punto. Sólo se podrán jubilar antes los trabajadores que indica la reforma según el oficio (por ejemplo la construcción). A esto se agrega crear una causal para jubilarse a partir de los 60 años, (no dice la causal, pero podríamos jugar con haber llegado a los 30 años de aporte) pero perdiendo tasa de reemplazo en comparación con el régimen anterior. Para las jubilaciones más bajas (que el gobierno estima en un tercio de las personas que se van a jubilar), se les mantiene la tasa de reemplazo del régimen anterior porque seguramente, así podrán llegar a cobrar la jubilación mínima. Este criterio se parece mucho al de las pautas salariales, donde los “25mil pesistas” serían la tercera parte de los trabajadores a los cuales se les da mejoras imperceptibles y las grandes mayorías se comen el ajuste fiscal, en este caso la rebaja de jubilaciones.

AFAP: RELAJO… PERO CON ORDEN

El tercer bloque son las AFAP que tienen en su poder más de U$S20 mil millones que son de los trabajadores. El gobierno quiere “administrar” los fondos de ahorro individual, agrupándolos por grupos de generaciones y ofrecérselos a las AFAP mediante licitaciones para que sigan haciendo lo mismo que hasta ahora. El gobierno desea intervenir el mercado de las AFAP, un mercado que nadie controla, donde se cobran las comisiones que quieren. Por más que la derecha ponga el grito en el cielo, esto no mueve la aguja, las AFAP dejarán de ganar un mínimo porcentaje luego de 30 años de ganancias obscenas, las cuales van seguir teniendo.

EL DISCURSO TRAMPOSO DEL DIÁLOGO SOCIAL

Tiene el sello de Rodrigo Arím, quien se caracteriza por una retórica políticamente correcta y muy rebuscada queriendo llegar a una síntesis socialmente agradable aunque en realidad quiera decir otra cosa. Veamos un ejemplo del “diálogo social”: Incorporar una causal de retiro anticipada que, dada la edad normal de retiro de 65 años, permita que las personas puedan retirarse a partir de los 60 años de edad, bajo reglas que sigan las siguientes orientaciones (…) aplicando tasas de reemplazo efectivas crecientes con la postergación del retiro, como forma de incentivar la permanencia en el mercado laboral. El significado real es lo contrario: como la edad de retiro es a los 65 años, podés jubilarte a los 60 -porque un ejemplo de causal puede ser tener 30 años de aportes- vas a cobrar menos, porque la tasa de reemplazo es en realidad decreciente ya que la edad normal (o sea la base) para que te jubiles es de 65 años, ese es el verdadero sentido. El gobierno quiere tomar al pueblo por estúpido.

EL DIÁLOGO Y LA MOVILIZACIÓN

Ir al diálogo social sin más, es moverse en territorio enemigo con las reglas de éste y validar los resultados. Con temas impuestos, con exclusiones impuestas y métodos que no son favorables para la lucha. Podrían pensarse otras formas, por ejemplo, no es lo mismo un “diálogo social” que una negociación. ¿Podía haberse dado un ámbito de negociación colectiva sobre algunos temas de Seguridad Social en la que participe el PIT-CNT y organizaciones de jubilados? Entendemos que sí, pero eso tiene reglas de juego distintas del diálogo social y al mismo tiempo con la actual correlación de fuerzas del PIT-CNT, ninguna negociación da garantías. Pensar en eso puede ser un ejercicio interesante, pero lo más importante y que está por sobre las formas de interacción con el gobierno, es que exista lucha y sobre todo movilización callejera. Faltó una discusión a fondo de cómo plantarse ante el escenario de la derrota del plebiscito y la propuesta del diálogo social, en los hechos, el movimiento sindical terminó a la cola de la interna del Frente Amplio y sus intereses electorales sin lucha.

La experiencia del diálogo social demostró que, sin movilización, la sartén por el mango la tiene el enemigo. El eje principal debe ser la movilización por las reivindicaciones que el movimiento popular estime que corresponden sin tener en cuenta la agenda del gobierno. En este diálogo social, el gobierno excluyó de la discusión, el sentir de casi 1 millón de personas y el PIT-CNT ni se inmutó ¿eso es un diálogo amplio, democrático y genuino? Y claro, esto lo dirigieron los “frenteamplistas por el NO”.

¿Y si se hubiese ganado el plebiscito? La movilización para hacerlo cumplir sería la principal lucha del pueblo. Recordemos que, a poco de ganar el plebiscito del agua, Tabaré Vázquez seguía extendiendo concesiones (privatizaciones) del agua en Maldonado.

¿QUÉ VALIDEZ TIENEN LAS PROPUESTAS?

NINGUNA La seguridad social se rige por la Constitución y las leyes, que en criollo significa: todo pasa por el Parlamento. Las propuestas en forma de proyectos de ley, pasarán por el filtro parlamentario y la discusión con la derecha, la misma que implantó la reforma reaccionaria de la Seguridad Social y con la cual el gobierno deberá transar si quiere que algo del diálogo se concrete. Ahí empiezan los verdaderos diálogos. Las propuestas, mayoritariamente asistencialistas, y otras bastante malas, pueden ser aún peores.

Así las cosas, con diálogo social y todo, aunque el gobierno y sus alcahuetes de la burocracia sindical quieran vender falsos triunfos, acá nada está laudado ni escrito en piedra, y la lucha iniciada desde antes del plebiscito, siempre se puede retomar.

Pablo Hernández

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