
Por Ricardo Cohen
Introducción
El presente trabajo aborda la historia del Partido Comunista Revolucionario del Uruguay (PCR), partido Marxista-Leninista-Maoísta que conmemora este año su 50° aniversario luego de afrontar una larga dictadura –militar-fascista de 12 años (1973-85), donde son desaparecidos los principales cuadros de la dirección partidaria y la restauración del capitalismo también en China posterior a la muerte de Mao Tzetung en 1976.
La fundación del PCR fue precedida de la ruptura ideológica y orgánica con el partido revisionista, y la construcción de una nueva organización política que posteriormente y luego de un proceso de estudio, debate y lucha ideológica, funda el partido que ha persistido hasta el día de hoy.
El origen y la base ideológica
El Partido Comunista Revolucionario del Uruguay, fue fundado por el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), que había sido fundado a su vez en agosto de 1963, en la Conferencia Constitutiva que dio comienzo en setiembre de 1972. La fundación del MIR se da en un proceso donde importantes dirigentes del Partido Comunista del Uruguay (PCU) y la Unión de Juventudes Comunistas (UJC), fundamentalmente de Montevideo, la capital y del departamento de Soriano,
abandonaron dicho partido por diferencias de principios en los terrenos ideológico, teórico, político y sindical, que en lo fundamental eran entre el Marxismo-Leninismo y el revisionismo moderno y que también se expresaban desde hacía varios años en el propio Movimiento Comunista Internacional.
Entonces el MIR y luego el PCR pasan a formar parte de una corriente internacional que ha persistido hasta la actualidad y que toma los aportes de Mao Tsetung como fundamentales al Marxismo-Leninismo. En dicha corriente los partidos marxistas-leninistas–maoístas, definimos dichos aportes como un desarrollo de importancia fundamental, nuestro partido considera dicho desarrollo como una etapa del Marxismo.
Destacamos de los aportes teóricos de Mao Tzetung, los vinculados a la revolución democrática, agraria y antimperialista que avanzó ininterrumpidamente al Socialismo en China, y que fue de gran significación internacional ya que fue la primera revolución proletaria en un país oprimido, semicolonial y semifeudal. Integrando el marxismo-leninismo a las condiciones histórico-económicas de China, definió que el carácter de la revolución proletaria en su primera etapa era de
Nueva Democracia, con la clase obrera como vanguardia y el campesinado como fuerza motriz principal, y que en ciertos períodos y hasta cierto grado la burguesía nacional podría participar de ella.
Definió también que el camino revolucionario no era de acumulación de fuerzas a través de la lucha política, sindical y social, hasta la insurrección, como se había dado en Rusia, sino el de la guerra prolongada del campo a la ciudad, construyendo el Frente Único e instalando el nuevo poder en las zonas liberadas. Esto significó un aporte muy importante en el terreno de la teoría militar del
proletariado, lo que se pudo aplicar a las revoluciones que se dieron en Vietnam, Camboya y Laos, de alguna forma también en Cuba y en muchos países oprimidos donde hubo condiciones para ello.
Fueron muy importantes sus aportes en la construcción económica en el socialismo y en el terreno de la filosofía, en particular en el desarrollo de la teoría de la contradicción.
Después del golpe revisionista en la URSS y la extensión de su influencia en el movimiento comunista internacional, Mao se puso a la vanguardia en la denuncia de revisionismo y llevó adelante un nuevo gran aporte a la teoría revolucionaria del proletariado, la Revolución Cultural Proletaria, teoría de la continuación de la revolución bajo las condiciones de la de la dictadura del proletariado.
En el socialismo persisten las clases y la lucha de clases, y son permanentes los intentos de restauración capitalista, lo que en China y mediante la Revolución Cultural Proletaria basada en una gran movilización de las masas se enfrentó con éxito durante 10 años.
El revisionismo moderno al igual que los viejos revisionistas Berstein y Kautsky, revisan el marxismo para quitarle su filo revolucionario, pero esta nueva expresión se da en países socialistas y partidos que están en el poder. Su expresión más importante se da en la Unión Soviética (URSS) y a partir del 20º Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) liderado por Krushev, en 1956.
En dicho Congreso se eliminan del programa las tesis fundamentales de la dictadura del proletariado a lo interno de la URSS y también la línea revolucionaria marxista-leninista para las revoluciones a nivel mundial. En lo fundamental se plantearon allí las tesis del “Estado de todo el Pueblo” y la posibilidad de la “coexistencia pacífica con el imperialismo”, “la emulación pacífica” y
la “posibilidad de la realización de las revoluciones en forma pacífica”. Esto llevó a una polémica de gran importancia sobre la línea general del Movimiento Comunista Internacional.
Mao planteó a partir de allí que el ascenso del revisionismo al poder en el Partido Comunista en un país socialista, como la URSS, significaba el ascenso de la burguesía al poder y también un proceso de restauración del capitalismo, el que llevó a la postre a la desaparición de la propia URSS como tal en 1992.
En el plano nacional un proceso similar se da a la interna del PCU, donde es expulsado a través de un golpe, en 1955, su Secretario General y fundador, Eugenio Gómez y se produce a partir de allí, según el propio Rodney Arismendi, quien pasa a la Secretaría General, “una profunda revisión ideológica” a partir del 16º Congreso. Ya en el 17º Congreso del PCU muestra a fondo dicha ‘’revisión’’ aprobando el apoyo a las nuevas tesis revisionistas del 20º Congreso del PCUS, lo que consolida en la práctica una política reformista que combatió de hecho el camino revolucionario y
limitó las luchas de la clase obrera y el pueblo al estrecho horizonte electoral-parlamentario, además de subordinar al partido a la estrategia y los intereses del socialimperialismo soviético.
El triunfo de la Revolución Cubana en enero de 1959 tuvo una influencia muy importante en el surgimiento del MIR y de las organizaciones revolucionarias en nuestro país y en América Latina, ya que demostró en la práctica que la revolución era posible y también por qué camino y con qué método, más allá de las limitaciones y desviaciones posteriores, sobre todo luego de la renuncia y salida del CHE.
Esto se unió a las condiciones objetivas y subjetivas crecientes por la crisis económica, por la profundización de la dependencia del imperialismo especialmente del yanqui, con el que el gobierno del Partido Nacional firma la primera carta de intención con el FMI en 1959, y las grandes luchas obreras y populares que se produjeron para enfrentar el agravamiento de la explotación y el aumento de la represión policial a las movilizaciones.
Etapas de la fundación del Partido
En su trabajo, el camarada detenido desaparecido Nebio Melo Cuesta identificó tres períodos en
la fundación del PCR.
“El Primer Periodo abarca desde el año 1963 hasta principios de 1968.
En él se echan las bases fundamentales sobre las cuales hoy continúa la construcción de nuestro Partido: defensa del marxismo-leninismo, rompimiento con el revisionismo, reconocimiento del papel de vanguardia del proletariado y de la importancia de los trabajadores del campo, propaganda acerca de la necesidad de emprender el camino de la lucha armada para tomar el poder, diferenciación con el foquismo, lucha contra el infantilismo de izquierda, defensa de China y Albania en su lucha contra el imperialismo el revisionismo y por llevar adelante la revolución y la defensa de la lucha de los pueblos del mundo contra el imperialismo (en especial la lucha del pueblo vietnamita y del pueblo cubano). En 1967 el Partido respondiendo al llamado de la lucha de clases, que va creciendo en extensión y profundidad, trata de organizar sus filas y unir a los distintos grupos y partidos de izquierda. Realiza ese año la Primera y Segunda Convención. En la Segunda Convención es expulsada una fracción de inspiración trotskista. Al final de 1967 culminan exitosamente los esfuerzos unitarios al concretarse la publicación del diario ÉPOCA con el respaldo de seis organizaciones de izquierda. La respuesta del gobierno es la clausura de ÉPOCA y la ilegalización de nuestro Partido y las otras cinco organizaciones.
El Segundo Período es el “Período del conocimiento y propaganda del marxismo-
leninismo-pensamiento Mao TseTung (1968-1971). Es a partir de la Revolución Cultural
en China que nuestro Partido comienza a estudiar las obras del camarada Mao Tsé-Tung
en forma organizada. La formación de los grupos de estudio y propaganda pasó a ser uno
de los ejes de nuestra actividad. En lo que tiene que ver con las bases ideológicas del Partido no son posibles las
vacilaciones. ¿Qué posición se adopta ante el Pensamiento Mao Tse-Tung? He aquí una
clara línea divisoria que distingue a los verdaderos marxistas-leninistas, de los
revisionistas, trotskistas, foquistas, etc.
El Tercer Período es en que comienza a aplicarse el marxismo-leninismo-
Pensamiento de Mao TseTung a la realidad de nuestro país, a la relación del Partido con
las masas y a la historia del Partido.
Se empeñaron los mejores esfuerzos en una lucha constante por ligar el Partido
con las masas y por corregir los errores del pasado, especialmente los del Segundo
Período. Los resultados no se hicieron esperar, se comenzaron a cosechar una serie de
éxitos.
En la línea política: Especialmente al señalar desde abril de 1972 el peligro Fascista, denunciar el fascismo como enemigo principal y llamar a formar un Gran Frente Antifascista.
En la ligazón con las masas: Creación de las Agrupaciones Rojas y del sector obrero de Montevideo. Surgimiento en Mercedes del S.U.R. y vuelta al Plenario Sindical (este trabajo se había abandonado en forma absurda en el período de apogeo de la “Línea Roja”) (se refiere a la fracción echeniquista, academista de derecha con fraseología de izquierda que terminó integrándose a los partidos tradicionales a la salida de la Dictadura, Nota de R).
En la consolidación del Partido: que demostraba su fortaleza en las Convenciones por sector, discutiendo la línea general y elaborando líneas específicas rectificando y eligiendo los dirigentes de cada lugar por medio de un trabajo serio y planificado, en el marco de un gran intercambio de opiniones.
El enemigo, seguramente asesorado desde el extranjero, advierte que se están echando las piedras fundamentales de un gran Partido. Con una ideología de vanguardia, el marxismo-leninismo-Pensamiento de Mao. Con un destacado equipo de cuadros enfilados hacia las masas básicas y que comienza a ligarse con éxito. Firme en el programa de la revolución por etapas; encarando las tareas de la revolución nacional-democrática, dando los pasos necesarios para llegar a esta meta y a través de ella abrir el camino hacia la revolución socialista. Un Partido dispuesto a recorrer el camino de la guerra popular para tomar el poder; consciente de la necesidad de construir un ejército. Un Partido que se prepara para la tarea de unir a todo el pueblo y elabora para esto una serie de políticas concretas. Un destacamento de vanguardia que comienza a dominar la táctica y la estrategia revolucionaria.” [“Vida Partidaria”, 30 de mayo de 1975]
La línea política y su desarrollo en el proceso de fundación
Al inicio del Primer Período se dan también procesos de unidad donde el MIR participa en los inicios del Coordinador de organizaciones revolucionarias, en 1963, de donde surgiría posteriormente el Movimiento de Liberación Nacional (MLN-Tupamaros), del cual se retira por diferencias de principios en la concepción del papel de la clase obrera como vanguardia revolucionaria y de la lucha armada. Se participa en esos años también en el acuerdo de la izquierda radical y revolucionaria en torno al periódico “Época”, dirigido por el escritor y periodista
Eduardo Galeano, que fuera clausurado.
A partir de 1968, al calor del auge de la lucha obrera y estudiantil en nuestro país y en el plano internacional, y la influencia de la Revolución Cultural Proletaria China, en el MIR se profundiza en el estudio del marxismo-leninismo-pensamiento de Mao y se desarrolla el movimiento sobre la base de esa delimitación de campos ideológicos. La fracción echeniquista 1 , caracterizada como ‘’academista de derecha con fraseología de izquierda’’, por el camarada Nebio Melo, que predominó durante un período en la dirección del MIR, cometió errores graves de dogmatismo y sectarismo.
Su dogmatismo no le permitía ver las diferentes condiciones de la revolución proletaria en Uruguay y China y tampoco elaborar líneas específicas para los frentes de trabajo, sindicales, estudiantiles y sociales.
El sectarismo se expresó en dos aspectos principalmente, uno en lo referido a al mal estilo en las críticas al MLN por sus concepciones pequeñoburguesas de la lucha armada y de la vanguardia revolucionaria. Un MLN que ya desarrollaba la lucha armada y al que era correcto criticarlo y diferenciarse, pero era también importante unirse y ser solidario, teniendo en cuenta su calidad de revolucionarios y su amplia base social en los trabajadores del campo y la ciudad, con la que estábamos aliados en la lucha sindical y social y en general en el enfrentamiento al reformismo y el revisionismo, como así también su amplia base en la pequeñoburguesía antiimperialista y democrática radical. El otro error de sectarismo muy importante tiene relación con el surgimiento del Frente Amplio (FA) en 1971, como un frente popular, político-electoral, en el que se resuelve no participar y llamar a votar en blanco, con la consiga de ‘‘Ni Golpe Ni Elección- Revolución’’.
No se tenía en cuenta, por dicha fracción, las condiciones muy favorables para integrarse al mismo de alguna forma, porque más allá del predominio de la socialdemocracia y el revisionismo en su dirección, existían en el seno del FA personalidades democráticas y sectores antiimperialistas, en particular antiyankis consecuentes, como la Unión Popular del senador Enrique Erro, el movimiento 26 de Marzo, presidido por el escritor Mario Benedetti, movimiento que respondía en ese 1 Fracción liderada por Mario Echenique, cuyos integrantes terminaron definiendo a los militares fascistas como “nacionalistas” y finalmente apoyando a los partidos tradicionales. Entonces al MLN, y se habían desarrollado además cientos de Comités de Base en los barrios de Montevideo y ciudades y localidades del interior, con gran participación popular en todo el país, en donde se podía actuar abiertamente.
Estos errores políticos son criticados en un amplio proceso de discusión liderado por los camaradas Nebio Melo, Winston Mazzuchi y Julio Arizaga los que logran el apoyo de la mayoría de los camaradas y llevar adelante la fundación del PCR en diciembre de 1972.
Este hecho junto al desarrollo de la Línea Antifascista frente a los avances reaccionarios de los gobiernos del Partido Colorado, de Pacheco Areco y luego Bordaberry, y los peligros de golpe militar. Además se desarrollaron las líneas específicas para el trabajo en cada frente, lo que posibilitó un crecimiento muy importante del partido a nivel nacional, que pasó a tener unos 300 cuadros y algunos miles de militantes en las agrupaciones clasistas del movimiento obrero y en las Agrupaciones Rojas, en el movimiento estudiantil. Se editó en ese entonces el semanario Causa del Pueblo, con un carácter antiimperialista amplio y antifascista, que llegó a tener amplia difusión hasta que fue ilegalizado por la dictadura en junio de 1973.
Es de destacar que el partido sufrió la represión y tuvo sus primeros mártires en el propio año de su fundación. Santiago Rodríguez, ‘‘el Charla’’, estudiante de secundaria y obrero de ANCAP (empresa estatal de combustibles) quien fuera asesinado en el liceo 8, de Montevideo, al intentar impedir el ingreso al mismo de un grupo paramilitar fascista mientras se realizaba una asamblea, el 11 de agosto de 1972.
Joaquín Klüver estudiante universitario de la Facultad de Agronomía, fue asesinado el 6 de diciembre, por un efectivo militar en el barrio obrero del Paso Molino de Montevideo, en una marcha estudiantil contra la ley reaccionaria de educación promovida por Julio M. Sanguinetti, ministro de cultura en ese entonces y que fuera presidente luego de la dictadura.
El entierro de Santiago fue una de las manifestaciones de masas más grandes de esos años, donde participaron más de 100.000 personas, en una marcha que salió de la Universidad de la República donde se realizó el velatorio. Al frente de ella cientos de banderas rojas nos hacían saber al pueblo uruguayo y a los propios militantes del partido y de las agrupaciones de que había un partido proletario revolucionario pujante en nuestro país.
Por Joaquín Klüver también hubo actos y manifestaciones de masas en Montevideo y en su ciudad natal Mercedes, y por ese motivo se suspendió el funcionamiento de la Conferencia Constitutiva del partido que había comenzado ya en setiembre.
¡Tenemos derecho a decir que así nació nuestra bandera roja!
*Con motivo del 53° Aniversario del PCR del Uruguay publicamos la primera parte de
este trabajo, que se encuentra en forma completa en el libro editado con motivo del 50°
aniversario y que se encuentra en nuestra página web:pcr.org.uy






