
El 10 de junio hubo un paro parcial de 4 horas del PIT-CNT con una movilización en el Cerro, la salud hizo un paro un poco más extendido y la educación paró 24 horas.
¿FUE POR SALARIO?
El año pasado se definieron casi todas las mesas de los Consejos de Salarios con pautas salariales por dos años (es decir hasta 2027) para el sector privado con ajustes por franjas de salarios nominales. El resultado es con aumento de 2% para los “25 mil pesistas” y congelación o rebaja salarial para el 64% de los trabajadores, con ajustes semestrales y con la trampa de los ajustes por inflación subyacente (aumento general de precios menos frutas, verduras y combustibles). Sólo quedan muy pocas mesas, incluida la construcción por definir acuerdos salariales, así que por salario para el sector privado no fue. Y si hablamos del sector público, el criterio es igual: acuerdos por dos años de congelación salarial en general. Sin embargo hay casos peores como la ANEP, en que se acordó un 0,6% de aumento salarial recién para el año 2027, es decir que los dirigentes de los sindicatos como FENAPES, FUM-TEP, ATES, etc, firmaron $0 de aumento salarial para todo el 2026. Así que por salario para los públicos tampoco fue.
El Congreso del PIT-CNT resolvió exigir (en 2025) como medida urgente fijar el salario mínimo nacional en $35.000, hasta el día de hoy, el PIT-CNT sigue sin decir ni pío… los burócratas dicen que no encuentran la moción.
LA REDUCCIÓN DE LA JORNADA Y LA DIVISIÓN DE LAS LUCHAS
Al igual que con el salario, el tema de la reducción de la jornada laboral no se trabaja unificadamente en el movimiento sindical, sino que cada rama lo intentará conseguir en sus negociaciones. Por ejemplo el SUNCA busca poner el tema en su negociación en los Consejos de Salario; mientras tanto, AFFUR logró introducir el tema en la agenda de la negociación colectiva a la interna de la Universidad. La reducción de la jornada es un tema que debe tratarse a nivel GENERAL, es decir a través del Consejo Superior Tripartito y el PIT-CNT debe exigir que ese espacio se convoque. Luego si el Estado y las patronales no quieren discutir ese tema o no se llega a un acuerdo, los trabajadores tomaremos las medidas que haya que tomar.
LOS “AVANCES” DEL DIÁLOGO SOCIAL
El “diálogo” social, fue la salida que encontró el Frente Amplio para llevar su campaña electoral en paz mientras la mayoría estaba en contra del plebiscito de la seguridad social y una minoría estaba a favor. Luego de la derrota del plebiscito, el movimiento sindical por inercia fue detrás de ese “diálogo” que no fue tal: temas impuestos y exclusiones impuestas donde los “avances” son más políticas asistencialistas y la consolidación de edad jubilatoria a los 65 años, un auténtico despojo. ¿El paro fue para reivindicar políticas asistencialistas que se van a financiar a costa de menos puestos de trabajo en el Estado y con servicios públicos de menor calidad?
¿POR QUÉ REALMENTE FUE EL PARO?
El Frente Amplio en el movimiento sindical, a través de los dirigentes burócratas, busca canalizar el descontento y la lucha obrera a través de una válvula de escape para que no golpee al gobierno. Por eso la última movilización fue en el Cerro, con el pretexto de descentralizar la movilización en los barrios obreros (casi todos los barrios en el país lo son), se alejan las manifestaciones de los edificios gubernamentales para hacer ruido más lejos y que no moleste en un contexto en que las encuestas de opinión reflejan cada vez más desaprobación al gobierno. Y de paso, los sectores políticos como el PCU, usan su peso en el movimiento sindical como moneda de cambio para ganar peso en el gobierno, pero no como una forma de lucha política en favor de los intereses populares, sino por cargos y por dinero. Sus ex dirigentes sindicales, hoy ministros o parlamentarios muy calladitos están.
La actual dirección del movimiento sindical, pasó de sustituir la lucha, por la negociación colectiva (cuando en realidad tienen que ir de la mano) y ahora sustituye la negociación colectiva por los diálogos con el gobierno y la patronal. Esto es un nivel más lavado aún de la lucha de clases, o mejor dicho: una forma peor aún de conciliación de clase y validación política del despojo a la clase obrera y al pueblo. Los paros así son auténticos saludos a la bandera, ni las clases dominantes los lloran porque luego del discurso, las selfies y la pose, la vida sigue igual.
¿Y ENTONCES?
Lo que queda, es seguir insistiendo desde los sindicatos, en impulsar las luchas lo más que se puedan, si los burócratas se vieron obligados a hacer un paro para contener el descontento de las bases, hay que persistir, porque motivos para desatar la lucha obrera y popular contra este gobierno, las clases dominantes y las potencias imperialistas que depredan nuestros recursos sobran. El pueblo boliviano nos muestra el camino.
Pablo Hernández






