
Como todos los años, el gobierno debe ajustar la Base de Prestaciones y Contribuciones (BPC) creada en diciembre de 2004 por el moribundo gobierno de Jorge Batlle. Este indicador sustituye al Salario Mínimo Nacional como unidad de medida para definir “como base de aportación a la seguridad social, como monto mínimo o máximo de prestaciones sociales, como cifra para determinar el nivel de ingresos, así como cualquier otra situación en que sea adoptado como unidad de cuenta o indexación” (ley 17856 de 20/12/2004).
Según la ley, la BPC se ajusta todos los años y el gobierno puede elegir entre ajustar según la inflación de los últimos 12 meses, o según el Índice Medio de Salarios y si el gobierno quiere, puede sumar o restar un 20%.
¿Por qué esto es importante?
El valor de la BPC en pesos, determina el monto de las pensiones (valen 3,05 BPC) impacta en el IRPF, define el salario de pasantes y becarios de la administración central (los becarios ganan 4 BPC por mes y los pasantes 7), los montos de las prestaciones sociales del BPS, las partidas por Hogar Constituido que cobran los funcionarios públicos, el valor de las pensiones alimenticias que tienen que pagar quienes estén en negro o no tengan trabajo, los montos de los aportes al Fondo de Solidaridad que hacen los profesionales, entre otros casos. Sacando este ejemplo, la BPC influye en la vida de los trabajadores y de quienes menos tienen.
Para definir si un ajuste de la BPC favorece o perjudica al pueblo, hay que ver dos cosas: el CRITERIO que elige el gobierno y la SITUACIÓN ECONÓMICA. Por ejemplo, el gobierno de la coalición de derecha usó el criterio del índice medio de salarios en 2021 en plena aplicación de los acuerdos puente de REBAJA SALARIAL y ahora el Frente Amplio usa el criterio de la inflación en un contexto de inflación más baja de la prevista y de congelación de la mayoría de los salarios.
¿Y qué tienen en común estas políticas? Que ambos gobiernos eligen la combinación criterio + situación económica que fija el menor aumento posible de la BPC: entonces aumentan menos los salarios de becarios y pasantes, las pensiones que paga el BPS, algunas pensiones alimenticias, las partidas de hogar constituido y a su vez aumenta menos el Mínimo No Imponible y las franjas de IRPF, por lo cual se consigue gravar a más trabajadores o que éstos que estaban al borde de una franja, pasen a la siguiente.
Los que menos tienen, ganan menos de lo que podrían ganar, y más trabajadores pagarán impuesto al sueldo. El IRPF al salario (llamado IRPF tipo II) es el segundo impuesto que más recauda, después del IVA. El peso del Estado, lo soportan los trabajadores y los más pobres. Además, en muchos casos el IRPF castiga al que tiene dos o más trabajos porque con uno solo no alcanza, a quienes hacen horas extras y a quienes cobran compensaciones. En resumen, no se busca gravar más a los ingresos más altos, se busca gravar a más gente, captando nuevos contribuyentes entre los ingresos más bajos: ES UN AJUSTE FISCAL HACIA LOS DE ABAJO.
El rol del Instituto Cuesta Duarte.
El instituto de investigaciones del PIT-CNT, de manera increíble salió a defender al gobierno por haber usado un criterio de ajuste que acompañe la inflación y no los salarios. Más arriba describimos que hay que estudiar no sólo la opción, sino su combinación con la economía. A nuestro entender, hay comparar las distintas combinaciones y sus impactos en la mayor cantidad de casos posibles y no sólo ver el IRPF para saber si se favorecen o perjudican los intereses populares.
A partir de este año los “subsidios” del gobierno al Cuesta Duarte, aumentan un 150% pasando de $400mil a un millón. A su vez, el director Milton Castellanos de la corriente frenteamplista “Articulación”, fue de viaje a China junto al gobierno, Tenfield y la oligarquía. Como decía el humorista Eduardo D´Ángelo: “¿usted no desconfiaría?”.
Si será necesario cambiar la correlación de fuerzas en el PIT-CNT y en el movimiento popular.
Pablo Hernández







